Cuando oímos hablar de lenguaje, pensamos habitualmente en el común, natural, cuya función inmediata es la de comunicarse. Pero un lenguaje tiene también otras funciones: la de organizar las propias actividades cognoscitivas-afectivas con el fin de aclarar conceptos y para representar resultados o emociones.

   La expresión del cuerpo constituye un lenguaje que logra la integración de las áreas físicas, afectiva e intelectual. Es un lenguaje que comunica sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos abarcando e incorporando a otros lenguajes expresivos. Es una actividad que se comparte, se aprende y se disfruta en grupo, poniendo en constante relación el trabajo individual y colectivo en un continuo dar y recibir, pedir y ceder elementos que colaboran a estructurar la inteligencia y redundan en una mayor disponibilidad corporal.

  La Matemática tiene su lenguaje simbólico, formal, posee formas lingüísticas que expresan operaciones o transformaciones y se refiere a cierto razonamiento que debe estar motivado por conceptos específicos. Se instala con una serie de códigos que van invadiendo todos los espacios del lenguaje y los alumnos van accediendo al encuentro de leyes y procedimientos. Es allí donde la comunicación verbal representa el medio más efectivo para explicar las ideas matemáticas orientadas a la comprensión de los conceptos.

 trapezoide

Los profesores de Lengua, Matemática y Educación Física realizamos un trabajo coordinado con un texto titulado Carta de amor a un trapezoide de Claudi Alsina. Los alumnos lograron vivenciar distintas formas de comunicarse, estimulando su curiosidad y creatividad, construyendo confianza en sus investigaciones y en la forma particular de resolver problemas y comunicar resultados.  

 Alumnos participantes: 3er año divisiones A, B y C

       Profesores coordinadores:

Daniela Boituzat (Lengua)

Adriana Ataide (Educación Física)

Cristina Trevisani (Matemática)